En Arizona, los ilegales serán considerados delincuentes por el color de su piel. Por parecer mexicanos o por su acento y hablar español podrán ser detenidos, y si no tienen papeles en regla, irán a la cárcel. Se trata de una nueva ley que impuso como bandera el tristemente famoso alguacil del condado de Maricopa, en Phoenix, Joe Arpaio, quien propuso como oferta de campaña combatir la inmigración y el tráfico de ilegales, y logró reelegirse varias veces. Ahora, tras la firma de la ley SB1070 por la gobernadora Janice Brewer, que tácitamente avala la caza de indocumentados, el duro Arpaio y los demás sheriffes de Arizona han recibido facultades para detener a cualquier persona que tenga tipo de migrante: prietito, chaparrito, pelo oscuro, bigotito. Es decir, no se les detendrá por hacer algo sino por "parecer algo". Por su perfil, por los rasgos externos de su persona. Se trata, en esencia, de una ley racista, xenófoba, chovinista, que viene a reforzar las expresiones de odio vinculadas a la incipiente organización del Tea Party, formación de extrema derecha filo fascista. La ahora ley más antimigrante de Estados Unidos criminaliza a nivel estatal a todo indocumentado y permite a la policía local amplia discreción para detener a cualquier persona que consideren potencialmente sospechosa de su estado migratorio legal. Además, tipifica como crimen la no obtención de documentos migratorios legales, y criminaliza también a quienes contraten y soliciten trabajo de indocumentados, así como transportar y dar albergue a éstos. Si no se la para en tribunales, donde podrían prosperar demandas legales en contra por anticonstitucional, la nueva ley discriminatoria entrará en vigor en julio próximo. Tal perspectiva ha generado temor entre los casi medio millón de trabajadores migrantes indocumentados de origen mexicano, que sostienen la economía de Arizona y ahora se sienten acorralados. En rigor, una vez más los migrantes no sólo serán utilizados para generar riqueza en Arizona, sino como piezas en el juego de ajedrez político que dicen llamar democracia en Estados Unidos. La razón es sencilla. En noviembre habrá elecciones legislativas, y el Partido Republicano, al que pertenece Jan Brewer, está en riesgo de ser rebasado por movimientos ultraconservadores, como el denominado Tea Party.
Colaboración Prensa Latina y Agencia Púlsar y Radialistas
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